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Las autoridades federales han puesto en peligro los derechos y la seguridad de algunos menores indocumentados sin acompañante a quienes han detenido, y las inadecuadas pautas gubernamentales son parcialmente culpables, según un grupo de investigación de Texas. Muchos niños fueron presentados ante jueces de inmigración sin ninguna representación legal, algunos fueron transportados a su país de origen encadenados o enjaulados, y las necesidades médicas de otros fueron ignoradas, de acuerdo a un reporte publicado el Jueves por el Centro para Prioridades de Política Pública (Center for Public Policy Priorities), una think-tank sin fines de lucro. Disputando los hechos, la vocera del Departamento de Seguridad Patria (DHS por sus siglas en inglés), Laura Keehner dijo en un comunicado la noche del Jueves que "DHS y sus agencias tratan a todos los menores, incluyendo a menores extranjeros sin acompañante, con dignidad, respeto y un especial cuidaddo por sus vulnerabilidades particulares." Aproximadamente unos 43,000 niños indocumentados sin acompañante fueron expulsados de los EEUU en el 2007, según el reporte. Estos fueron detenidos mientras viajaban solos, o con hermanos, otros niños o adultos a quienes no conocían. El reporte explica que hasta 15 diferentes agencias federales pueden ser envueltas en la aprehensión y repatriación de un menor sin acompañante.
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